09 enero, 2010

Kame Menari.

Es algo de lo que, por mucho que corras, no puedes escapar. Que te ahoga, te mete la cabeza debajo del agua demasiado caliente de la ducha y hace que no te importe. Es fuerte, que se siente aquí dentro, en el corazón. Que late tan rápido que casi se te sale del cuerpo, que consigue que se te olviden las letras de cualquier canción. Te despiertas e, inconscientemente, lo buscas entre las sábanas. Como si, de verdad, cada mañana te despertaras con aquel que te da todo lo que tiene sin que ni siquiera te des cuenta. ¿Lo ves flotando alrededor? Yo te veo.

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