25 febrero, 2012

Quejas y sugerencias

Me siento estúpida aquí sentada, en frente de mi ordenador, esperando a que algo llegue y cambie todo. Me pregunto que para qué quejarme de la vida que llevo, si muchos otros la llevan peor que yo. Quizás inútil es la palabra. O idiota. No sé. Puede que no sea nada de eso lo que siento. Ojalá viviese en otro mundo, pienso, lleno de sueños cumplidos y cero problemas. Si yo... Si yo sólo fuese capaz de... Suena la puerta que da a la calle y me despisto. Aún así, no aparto la vista de la pantalla, buscando algo en Internet que no encuentro fuera, alguien que me escuche. De repente, alzo la vista. Y ahí estás tú. Ya se me quitaron las ganas de quejarme.

23 febrero, 2012

Locuras

Me equivoco, como cualquier persona en este mundo, y me arrepiento, como todos los demás. No soy perfecta, aún pretendiendo serlo. Sé que nadie lo consigue sin terminar su utopía en distopía. No quiero más metas imposibles, pero soy incapaz de dejarlas sin cumplir; porque son mis sueños. Y dan igual las veces que caiga por el camino porque sé que, cuando llegue, mi felicidad empezará a tener algo de sentido. Sé que esto es un error más, de las tonterías que hacemos los humanos, pero... Déjame besarte hasta que los rayos de Sol atraviesen la persiana y rocen nuestra piel desnuda.

09 enero, 2012

Viento

Dicen que el susurro del viento trae los besos que desean darte, que transporta los recuerdos de una época mejor, que termina por contarte historias que ni siquiera son tuyas. Aquella mañana, corría una suave brisa entre los árboles, que retozaba con las hojas, que caían, enamoradas del susurro del aire. Sinceramente, no estaba escuchando lo que el viento tenía que decirme, ni siquiera me había percatado de que había un vendaval y no un simple soplo invernal. Estaba demasiado entretenida con tus labios, con tus ojos, con tu pelo, con el frío que se colaba por mi cuello cuando me cogías con tu mano helada para hacer contacto entre tu boca y la mía.

Vacío

Te das cuenta de lo frágil que es la vida y de lo poco que dura el amor. Nada es para siempre, ni siquiera los recuerdos. Cansado, andas, caminas sin cesar por un mundo que casi no tiene sentido, que se ha quedado un poco más vacío.
Porque hay siete mil millones de personas en el mundo, pero tú... Tú sólo quieres que aparezca una por la puerta de tu casa.

07 diciembre, 2011

Calles abarrotadas

Caminando por calles abarrotadas, me di cuenta de que estaba muy sola, aunque rodeada de personas que ni siquiera sabían que existía. No me gustaba la sensación de saberme tan frágil, hasta me daba cierta ansiedad pensar que no había nadie a mi lado que me preguntase qué tal estaba. Ninguna conversación me llenaba, ni hacía que mi corazón diese saltos. No. Nada. Lo único que había en mi mente, en el pequeño rincón reservado a las relaciones sociales, era vacío. Mientras los coches pasaban casi pegados a la acera repleta de gente que se chocaba, susurraba un perdón y ni miraba la cara de otros iguales, me dije: "Absurda ciudad, que encierras en ti a miles de personas que no se conocen ni un poco. Idiota ciudad, nunca te querrán lo suficiente como para quedarse contigo para siempre."

28 noviembre, 2011

Tú, al otro lado del inmenso mar.

Tu suave voz me llamaba desde la otra parte del mundo. Me extendías la mano, invitándome a meterme en tu vida. Yo estaba en la otra punta del inmenso océano, con unas ganas terribles de aferrarme a las oportunidades que tu sonrisa me brindaba. Nunca imaginé que, en el camino hacia ti, iba a haber tantas zarzas, llenas de espinas que se clavaban en mi piel. Mi corazón empezaba a flaquear, pero vi la orilla. Te vislumbré al final de ese angustioso andar. Todavía quedaba un trozo de calzada por terminar; sin embargo, ya no me importaba mucho. Por que, por fin, sentía cerca tu respiración. Veía tus labios. Tus ojos me miraban como si fueses capaz de dar tu vida por salvarme.

21 noviembre, 2011

Suerte

La suerte controla nuestra vida, la zarandea y la lleva por donde ella quiere. Siempre manda sobre cualquier otro factor que influya en los momentos que vivimos. Tanto en la fortuna como en la desgracia, está metida hasta dentro. Es imposible intentar escapar de ella, porque corre demasiado rápido. Es improbable que ella no te ayude a salir de un apuro, es casi seguro que también te dará un empujón para caer más hondo en el agujero que tú mismo cavaste. Ahora mismo, yo no tengo nada en contra de ella; es más, debería estar agradecida, por lo feliz que ha conseguido que sea con un sólo golpe, con una buena mano, con una excelente jugada. La suerte me llevó a ti.