27 enero, 2010

Gracias por la inspiración, Alba Vidal

Siento como el viento me corta la piel y me atraviesa el alma, como se cala entre mis huesos y forma cubitos de sangre helada que recorren mi cuerpo. Poco a poco, agarrota mi corazón, lo llena de espinas y lo deja tirado para seguir maltratando otra parte. Me meto más dentro del abrigo y lo espero. Lo aguardo durante lo que parecen horas, aunque, seguramente, sean minutos. Me abraza y se me olvida cualquier rastro de frío. Él, siempre con una sonrisa cálida que me inunda los ojos y me derrite cualquier sentimiento de pérdida que pueda tener. No estoy con él por la sensación de bienestar que me proporciona su presencia, no tiene nada que ver con su don para hacerme reír. Es únicamente todo él.

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