Me sorprendí pensando en ti esta mañana. Mientras me despejaba entre las sábanas, sonreí. Había soñado contigo otra noche más. Nos habíamos sentado en el banco de un parque mientras caminábamos en silencio. De repente, nos encontrábamos en media de un bar. Pediste dos vasos de mi zumo preferido, y sonreíste.
-¿Sabes qué? -me susurraste al oído.
Te miré a los ojos y te dí un beso.
-Dime -contesté.
El ruido de la cafetería cada vez tenía más volumen, pero tus palabras sonaron en mi cabeza como si nadie más estuviese en mi sueño:
-Te quiero.
Rozaste, con tus labios, mi pelo y... Desperté. Nunca había tenido un amanecer tan dulce a solas, en mi cama, con tu recuerdo.
04 mayo, 2011
26 abril, 2011
Québec, espérame.
Anoche soñé que volvía a Canadá. A Québec. Regresaba a ti, Corinne. Paseaba por las calles y me acordaba de las risas y de las palabras que soltamos entre sollozos. Te llamaba por teléfono, pero tú no podías venir a busarme. Julien sí, Julien corría a mi encuentro. Me desperté después de su abrazo, con lágrimas en la almohada y el corazón encogido debajo de las sábanas. Me entraron unas ganas terribles de coger un avión para llegar a seis mil kilómetros en horas, para reírme otra vez contigo, para... Ser feliz. Nunca he deseado algo tanto. Echo de menos Canadá, porque allí me sentía como en casa. Es raro, porque ni siquiera en España me siento así.
Dame una sonrisa
Dame una sonrisa. Haz que me olvide del mundo, que crea que sólo existimos tú y yo. Dime al oído que me quieres, y que no puedes vivir sin mí. Grítame que me quede contigo, que prometo no poner oposición alguna. Abrázame tan fuerte que no pueda irme de tu lado en una buena temporada. Ponme nerviosa con una mirada. Sonríeme y prométeme el mundo, que yo te daré mi corazón sin pensármelo dos veces.
So fast.
My heart was beating fast. So fast. You were in my arms at last. I could kiss ou without being afraid of anything. I loved the way you smiled while you were telling me you were in love with me.
Mi número de la suerte
Eres... Justo lo que necesitaba. Te encontré en el momento oportuno, en el metro correcto. Siento que no me equivoqué de línea al cogerla, que besarte fue lo mejor que pude hacer aquella noche. No me arrepiento de haberme subido a ese tren, ni de haber cambiado todo por ti. Eres la mejor apuesta que he hecho en mucho tiempo, con la que todavía no he perdido ni una sola vez. Eres mi número de la suerte, mi trébol de cuatro hojas. Supongo que por eso me gustas, porque no me ha pasado nada malo desde que estás a mi lado, porque no permites que me pase.
Todo es diferente contigo
Me veo con la misma cara de idiota, otra vez. Sonriendo por nada y con el corazón en la garganta. Estoy viendo cómo me cambio cincuenta veces de ropa, pensando en cuál te gustará más. Me maquillo y me miro en el espejo más que de costumbre. Me pinto las uñas de forma llamativa sólo para que tú te fijes. Puedo verme volver a empezar, a esperar a que vengas a buscarme, a sentir las mariposas en el estómago al recibir uno de tus besos. Todo es lo mismo, pero diferente contigo.
Cuando estoy contigo
Es tan fácil sonreír cuando estoy contigo, aunque sea por nada. Hacía mucho que no me veía tan bien sólo por estar sentada al lado de alguien. Has traído algo a mi vida que nadie más que tú podría haber traído. Has hecho que las cosas cambien y... Que vayan a mejor. Has conseguido apartarme de aquella droga que siempre conseguía engancharme y llevarme para sí. Me has sacado de la espiral que tenía por vida y me has enseñado otro camino, un camino que tiene piedras más grandes, pero que me ayudas a saltar. No tengo más que palabras de agradecimiento para ti, más que caricias y besos para la persona que, en vez de dejarme en el fondo del pozo, tiró de mi mano hasta dejarme fuera, en tierra firme.
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