23 agosto, 2010

Dancing without you, love.

Y, con la fría lluvia de fin de verano, me puse a bailar. No te necesitaba para tener una vida, podía yo sola con todo. Aunque tú pensaras que no. Ya no soy débil. Ahora, soy fuerte. Ahora, soy soy capaz de moverme al ritmo de la música sin ti.

¿Por qué me voy a quedar sentada?

Hay veces que la vida da mil vueltas, y que te lleva al mismo lugar del que te fuiste. Conmigo, éso no ha pasado. No todavía. A veces, lo echo de menos. Esa pequeña sensación de sentir todo por todos. Sin embargo, ahora ya no espero de nadie, sólo de mí. No me quedo bajo la lluvia un día más aguardando a que me llames. Si nadie tiene tiempo para bailar conmigo, ¿por qué me voy a quedar sentada?

22 agosto, 2010

Sola.

Creo que tengo que descansar un poco de todo. Del ambiente, del alcohol, de los amigos, del amor. En general, necesito olvidarme del mundo. Porque no hace más que traerme problemas. Un día, puedo estar feliz pero, descuida, por la noche vendrán comederos de conciencia. Al siguiente, podré pasar un buen rato en un café, sin embargo, no tardarán mucho en llamarme, reprocharme y estropearme el momento. También quiero alejarme de la familia. Deseo estar SOLA.

15 agosto, 2010

Coliss, Coco, je vais m'ennuyer de toi.

Y se fue nuestro verano, dejando promesas de un regreso poco lejano. Igual no nos vemos mañana pero, dentro de diez años, sí. No quiero vivir de deseos, de sueños, de estúpidos recuerdos. Y, aún así, voy a tener que sobrevivir a base de ellos. ¿Y ahora qué hago? ¿Qué te digo? Sé que no puedes quedarte, la gente te espera al otro lado del charco. Pero yo también te aguardo. Ahora, cada dieciséis de Junio recordaré nuestro desayuno, nuestra primera comida juntas. Nuestro encuentro sorprendentemente amistoso. ¿Nos conocemos de toda la vida? No, ha sido sólo un verano. Ni siquiera éso, dos malditos meses metidos en una autopista a ciento veinte kilómetros por segundo. Este año has llorado más que nunca, repetías. Algo raro en ti, porque no te gusta malgastar lágrimas. A partir de hoy, todos los Junios, Julios y Agostos estarán dedicados a pensar en ti. En nuestras confesiones, nuestros secretos, nuestras risas, nuestras... Más que tonterías. ¿Quieres que sea tu hermana, aunque me conozcas desde hace tan poco? No te preocupes, lo seré. Eres la persona más maravillosa que... Me podía haber tocado. Rememoraré nuestra despedida toda la semana, porque no puedo quitármela de la cabeza. Estabas esperando a que llorase, con un nudo en la garganta. Dios, si es que soy tan predecible. Es hora de separarnos, ya nos volverá a juntar el tiempo. Recuerdo aquel quince de Junio, porque no quería irme; y hoy, el quince de Agosto, no quiero que te vayas tú.

14 agosto, 2010

Corinne Thauvette.

Te vas y no sé qué hacer para que te quedes, o me lleves contigo. Te voy a echar de menos más de lo que imaginas. Me voy a sentir sola sin alguien que esté veinticuatro horas conmigo, a mi lado, siempre escuchándome, siempre atenta a todo lo que digo, por si se pierde. Nos quedan las horas contadas, asi que... ¿Para qué seguir escribiendo sobre lo que siento? Voy a sentarme a tu lado y voy a mirarte, voy a abrazarte y besarte, voy a dejar que me cuentes lo poco que te quede por relatarme. Espérame, que voy a molestarte, a revolotear a tu alrededor. Voy a pasar las horas que nos quedan conociéndote.

El tiempo pasa y mi libertad se va con él.

El tiempo pasa, irremediable, delante de mis ojos. Intento atraparlo entre las manos y quedarme un rato más en un momento, pero no puedo, no soy lo bastante fuerte. Ni yo ni nadie. Me cuesta andar tan rápido, me molesta correr por, lo que se supone, es mi vida. Sin embargo, es todo menos eso. Todos controlan mi existencia. No sólo mi madre, el ambiente, el aire que me rodea. Me controlan todos y cada uno de los que se sientan a mi alrededor. Incluso los que están más alejados de mí. Organizar mis ideas es una tarea que lleva mucho tiempo, y yo... Yo ya no tengo de eso.

13 agosto, 2010

Adiós, Independencia.

Seguía parada porque mi corazón no quería soñar, no deseaba viajar y molestarse en seguir a otro, en amar distinto. Mi corazón ya no latía, aunque sonase en mi pecho, no sentía por nadie, ni siquiera por los que suspiraban por él.Ya había llorado demasiado, y sangrado. Ya no tenía ganas de llorar por los demás. No tenía lágrimas, o quizás sí, sólo se escondían. Nunca me encontraba bien, no estaba cómoda. Me gustaba estar sola, más que de costumbre. Después de un mes en el extranjero, había aprendido a guardar mis sentimientos y a reprimir el deseo de caricias, abrazos o besos. Ahora, debía volver a la pequeña realidad, en la que mi independencia dependía de los demás.